Altas Inversiones en la Minería…¿Chile País Minero?

Altas Inversiones en la Minería…¿Chile País Minero?

El Consejero Nacional, Carlos Vega Maldonado realizó un análisis para la Revista PNEWS, acerca de las inversiones y el crecimiento que ha obtenido la minería en el país.

En el último trimestre de 2011 las inversiones en minería consideradas para los próximos años sumaban casi US$ 70 billones hasta el 2020. Las noticias a principios de marzo hablan que este monto subió a más de US$ 90 billones.

Teniendo presente el tamaño de nuestra economía, de nuestro territorio continental y de nuestra población y agregando a lo dicho que este sector de la economía, representa actualmente el 20 % del PIB y que las ventas de los productos mineros superan el 50 % de las exportaciones nacionales y por otra parte revisando nuestra historia en cuanto a desarrollo, es fácil concluir que Chile es un país minero.

Muchas y conocidas son las razones para que la minería chilena haya crecido aceleradamente en los últimos 20 años, que en el caso del cobre la producción se ha triplicado llegando a 5,4 millones de toneladas anuales. Destacan aquí las más conocidas: nuestro recursos naturales y su ubicación geográfica; estabilidad política; leyes, normas y reglamentos que se respetan; historia, experiencia y conocimiento minero; demanda y precio de los metales; aplicación e innovación tecnológica; etc.

Estas afirmaciones, en base a datos duros y los resultados obtenidos nos llevan a reconocer la importancia de la minería para el desarrollo económico, social y tecnológico de Chile y concordar con la opinión generalizada que asevera que Chile es un país minero.

Sin entrar a analizar esta última aseveración, a nuestro entender discutible, preocupa más saber si nuestro país y en particular las regiones favorecidas con los proyectos, están preparados para concretar de manera eficiente tamaña inversión, dentro del período de tiempo estimado, teniendo presente que para que así ocurra debe conjugarse la acción coordinada y el entendimiento de muchos actores; contar con profesionales, técnicos y mano de obra especializada para diseñar, construir y operar; disponer de infraestructura local para que el personal directo, de servicios y dependientes puedan vivir en forma normal; contar con energía y agua asegurada durante todos los años que la faena minera esté operando, más expansiones; entendimiento y aceptación de las comunidades de convivir con una operación minera.

Los resultados económicos que muestra la minería, han sido favorecidos por el precio de los productos, mitigando los problemas de producción que la mayoría de las mineras han presentado en los dos últimos años, como es el caso del cobre que el 2011 produjo menos que el 2010 impactando en la productividad y los costos ya en aumento sostenido por la mano de obra, la energía, el ácido sulfúrico, el agua, el petróleo, etc.

Ya en los años anteriores, muchas empresas tuvieron serias dificultades en desarrollar sus proyectos, por falta de ingenieros, técnicos y empleados especializados, afectando el desempeño de las empresas de ingeniería, de construcción, de montaje, de servicio y su propia partida y posterior operación tanto de proyectos pequeños como algunos de clase mundial.

Hoy la situación es más complicada aún y lo podemos ver en la práctica, como es el caso de la Región de Atacama, lugar donde está llegando gran parte del capital aquí referido. Complicados los actores por la falta de gente, usar agua de mar, no disponer de infraestructura, energía y estar siendo cuestionados día a día por la comunidad respaldada en ocasiones por autoridades, dirigentes, organismos, otros sectores económicos.

Las soluciones son complejas e insuficientes. No basta con decir que la minería contratará mujeres y extranjeros –de hecho ya lo está haciendo- que privilegiará el uso de ERNC, que apoyará la formación de profesionales y técnicos, que capacitará a su gente apoyando la construcción de centros de formación técnica, que empleará agua de mar y que hará grandes esfuerzos en mitigar su impacto en el ambiente local donde se radicará y compensará y convivirá con la comunidad apoyándolos en sus expectativas de progreso regional. Todas estas alternativas se requieren a disposición de la industria ya, sin embargo es sabido que los plazos para formar personal calificado toman años, sobre todo en la minería subterránea, que es hacia adonde apunta buena parte de estas inversiones mayúsculas.

Una vez más, como buenos chilenos estamos improvisando, ante la ocasión que brinda la minería por la llegada de inversiones y la clara intención que se materialicen y seguramente así será, con soluciones distintas a las originales, con atrasos, con un presupuesto más alto y con una opinión más desfavorable de la comunidad hacia la minería, desconociendo muchos de nuestros ciudadanos por interés o ignorancia que la minería es, ha sido y seguirá siendo el más importante motor de desarrollo del país, aún con precios bajos. Guste o no, esta líneas se escriben con tipografía en aleaciones de cobre y usted señor lector podrá comentar o criticar, usando medios de comunicación, altamente demandante de metales básicos obtenidos en nuestro país.

La desagradable experiencia de “los 33”, contrario a la primera impresión, revaloró el rol de la Industria minera. Sin la tecnología, la capacidad de gestión, los recursos físicos y económicos dispuestos y desplegados por todos y todas quienes colaboraron, ese milagro no habría tenido el mismo feliz final.

Seremos un país minero, cuando la sociedad civil, nuestros hijos y nietos, comprendan (y perciban con hechos) que la Industria Minera aprendió hace décadas, que no podía seguir siendo depredadora del medioambiente, sino muy por el contrario, precursora del establecimiento en Chile de la normativa y las prácticas sustentables, que han seguido otras áreas de la economía.

El llamado es a colaborar como sociedad a los distintos sectores en productos y servicios, para materializar conjuntamente estos proyectos de desarrollo en las próximas décadas.

Para ver la columna, favor hacer clic en link adjunto http://www.pnews.cl/edicion/2012/66/