Directorios y políticos ya no pueden mirar para el lado: columna de Christian Navarro

La futura entrada de la ley de datos personales no viene a resolver un problema. Viene a reconocerlo.

Es muy importante poner las leyes sobre la mesa, el tema es ponerlo con la visión correcta. Todos cometen el error de la mirada simplista técnico-legal: aquí el verdadero debate no es legal ni técnico.

Es país.

Es político.

Por primera vez en la historia, empresas, gobiernos y plataformas pueden conocer nuestros hábitos, preferencias y comportamientos a una escala sin precedentes. Sin embargo, seguimos abordando esta transformación como si se tratara únicamente de consentimientos, contratos y cumplimiento técnico-normativo.

Ese es el error.

Los datos personales ya no son solo información.

Son poder.

Poder para influir en decisiones, anticipar conductas y capturar valor económico. Por eso, reducir esta discusión a aspectos técnicos o regulatorios es no comprender la magnitud del fenómeno.

Directorios y políticos no pueden continuar con visión del siglo pasado. En el siglo XXI ya no se pelea solamente por territorio, recursos naturales o capacidad industrial: ahora se pelea por datos, información, tecnología y el poder que conlleva su control.

Los países que no entiendan esta visión correrán el riesgo de transformarse simplemente en proveedores de información para quienes sí entienden el valor de este activo.

En otras palabras, estamos discutiendo libertad, propiedad y distribución del poder en la sociedad digital.

La pregunta es quién controla la información y cuánto poder estamos dispuestos a transferir a terceros a cambio de comodidad.

Como gremio y desde la consultoría técnico-legal entendemos que estas actualizaciones normativas son un medio para un fin, y no un fin en sí mismas.

Porque Chile cree que está discutiendo privacidad.

En realidad, está discutiendo quién tendrá el poder en la economía digital del siglo XXI.


Christian Navarro
Miembro del Colegio de Ingenieros de Chile y de la Subcomisión I+D+I