Innovaciones y avances en las metodologías para el pronóstico de terremotos

Innovaciones y avances en las metodologías para el pronóstico de terremotos

El Comité de Investigación, Desarrollo e Innovación del Colegio de Ingenieros de Chile, que preside el Ing. Rodolfo Baffico G., organizó el Seminario “Innovaciones y Avances en las Metodologías para el Pronóstico de Terremotos” la que fue expuesta por el Ingeniero Civil Eléctrico de la Universidad de Chile, Patricio Leighton G. quien entregó a los asistentes un detallado análisis de los técnicas que inciden en la medicion de las distintas variables detectadas durante un terremoto y las causas posibles de inducción que pueden provocarlas.

Según la definición del ingeniero, se tiene predicción sísmica cuando se especifica la ocurrencia de un terremoto, dentro de márgenes pequeños tanto en su magnitud y en su localización, como en el intervalo de tiempo de ocurrencia, todo con un determinado nivel de confianza. El intervalo de tiempo puede ser de años, décadas y – a mediano plazo – de semanas o meses y – a corto plazo – de horas o días. Existen variadas técnicas progresistas de predicción – las que sin embargo están sujetas a variadas limitaciones – y que son entre otras: el patrón de sismicidad de la zona, los movimientos de la corteza, la variación de los niveles de agua subterránea, el aumento de concentración ó de emisión de gas radón e hidrogeno, un cambio de las velocidades de propagación de ondas sísmicas, el cambio en la temperatura de los suelos y varias otras.

Existen varias formas de medición, registro y análisis del pasado y predicción del futuro. Como ejemplo indicó al sismólogo japonés Kiyoo Mogi quien presentó la hipótesis del “Donut”, señalando que los grandes terremotos tienden a ocurrir en áreas sísmicamente calmadas pero rodeadas por un anillo de alta sismicidad. Por otro lado, existen análisis históricos que pueden pronosticar futuras actividades sísmicas, como es el caso que el 50% de los grandes terremotos son precedidos por un “foreshock”.

Otro ejemplo de pronóstico de terremotos es el Método Van – por las siglas de los autores Varostos, Alexopoulus y Nomikos – y que se basa en la medición, mediante una red de barras de metal conductor insertas en el suelo, de las variaciones de señales sísmicas eléctricas que ocurren entre pocos minutos y algunos días o semanas antes del terremoto propiamente tal. Estas señales eléctricas son producidas por las rocas sometidas a grandes presiones provenientes del desplazamiento de las placas tectónicas, las que pueden inducir fenómenos piezoeléctricos y triboelectricos detectables mediante instrumentos sensibles a estas variaciones de muy baja frecuencia, menores de 1 Hz.

Por otro lado, Patricio Leighton explicó que existen causas posibles de inducción de terremotos provenientes de la propia actividad humana, como es el caso del uso de perforadoras y/o explosivos utilizados pora la extracción de minerales, para la construcción de túneles, represas, perforaciones petroleras y de gas e incluso pruebas nucleares.

Otro método que se ha utilizado para pronosticar terremotos es la medición sistemática de las variaciones de concentración del gas radón, que es un gas mas pesado que el aire que emana de las profundidades de la tierra, proveniente de reacciones atómicas naturales que ocurren a grandes profundidades. Por ser más pesado que el aire se acumula preferentemente en los subterráneos y sus variaciones de concentración ocurren antes de un terremoto, generalmente en aumento aunque también se han detectado disminuciones. Con este procedimiento se pudo pronosticar con acierto un terremoto en China pero desafortunadamente en una ocasión posterior el pronóstico resultó errado. Un caso reciente fue el terremoto en L’Aquila, una ciudad del centro de Italia, donde un funcionario del Laboratorio del Gran Sasso – ubicado en las profundidades de la montaña del mismo nombre y que fue construido para detectar y estudiar el comportamiento de neutrinos – pudo comprobar un aumento sistemático de la concentración de radón, que lo indujo a divulgar esta situación anunciando un terremoto y causando gran alarma publica porque el terremoto anunciado no ocurrió. Las autoridades desmintieron tajantemente la predicción y convocaron un panel de expertos que desestimó la validez del cambio de concentración del radón como método de predicción de terremotos. El funcionario fue destituido pero el terremoto ocurrió en días subsiguientes causando la destrucción casi total de la ciudad de L’Aquila y la muerte de más de 300 personas. Ahora es el panel de expertos el que está siendo sometido a juicios legales.

Ante una consulta de los asistentes sobre la oportunidad de contar con estos sistemas de alerta temprana de los terremotos, teniendo en cuenta que la reacción de las personas sometidas a situaciones extremas de stress, el Ing. Leighton consideró que – sin un adecuado entrenamiento psicológico de la población así como de las bases científicas de las causas de los terremotos – las reacciones descontroladas de las personas pueden llegar a producir más daños que el propio sismo, sobre todo si se considera la solidez de las construcciones realizadas con criterios profesionales en los lugares apropiados.