Ingeniería Química y Biotecnología: de la descarbonización a una industria chilena más resiliente

Eva Soto, presidenta de la Especialidad Química y Biotecnología, abordó en la UDLA los desafíos que la transición energética plantea para la formación de nuevos profesionales.

En el marco de la presentación de la nueva oferta académica de la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad de Las Américas (UDLA), nuestra especialidad tuvo una participación protagónica a través de la exposición de la académica e investigadora senior, Eva Soto, presidenta de la Especialidad Química y Biotecnología, presentó la ponencia «De Carbono a Resiliencia: La nueva fórmula de la Ingeniería Química Chilena». Durante su intervención, se abordó cómo la disciplina está migrando desde un rol tradicionalmente asociado a la optimización de procesos basados en carbono hacia un nuevo paradigma donde la resiliencia operacional, la sostenibilidad y la economía circular se constituyen como los ejes rectores de la industria nacional. La presentación destacó que esta transformación no es solo tecnológica, sino que exige una profunda actualización curricular y formativa, integrando competencias en química verde, modelación computacional avanzada y adaptación a entornos regulatorios cambiantes.

Desde la presidencia de la especialidad de Ingeniería Química y Biotecnología, valoramos profundamente este tipo de instancias, ya que posicionan a nuestra profesión como una disciplina habilitante para enfrentar los desafíos de la transición energética y la descarbonización de la matriz productiva chilena. La exposición subrayó que, si bien la oferta académica de la UDLA integra nuevas carreras como Ingeniería Civil en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial, el rol de la Ingeniería Química es fundamental para articular estas tecnologías con los procesos físicos y químicos reales. La capacidad de diseñar sistemas resilientes que soporten la variabilidad de las energías renovables y que gestionen eficientemente los residuos industriales es, hoy más que nunca, un imperativo para la competitividad del país y para el desarrollo de soluciones biotecnológicas aplicadas.

Finalmente, como Colegio de Ingenieros de Chile A.G., hacemos un llamado a nuestras universidades y al sector productivo a fortalecer la colaboración en torno a la formación de capital humano avanzado. La ponencia concluyó que el futuro de la industria chilena dependerá de la capacidad de nuestras instituciones para formar ingenieros químicos y biotecnólogos con visión sistémica, ética y liderazgo, capaces de gestionar la incertidumbre y de transformar los desafíos ambientales en oportunidades de innovación. Desde nuestra especialidad, reafirmamos nuestro compromiso con la excelencia profesional y con la construcción de un Chile más sostenible y resiliente.