Colegio de Ingenieros reconoció a sus nuevos Socios Vitalicios 2026: una vida de servicio a la ingeniería y al país

Ser reconocido como socio vitalicio no es simplemente cumplir una cantidad de años. Es haber sostenido en el tiempo una vocación, una ética profesional y la convicción profunda de que la ingeniería es un servicio al bien común”. Hernán de Solminihac.
El miércoles 7 de enero se realizó una de las ceremonias más significativas de la vida institucional, en el edificio del Colegio de Ingenieros de Chile se distinguió como socios vitalicios a un grupo de profesionales cuya trayectoria refleja décadas de compromiso con la ingeniería, el desarrollo del país y la vida gremial.
Durante la ceremonia, el presidente del Colegio, Hernán de Solminihac, destacó que este reconocimiento trasciende los años de ejercicio profesional: «Ser reconocido como socio vitalicio no es simplemente cumplir una cantidad de años. Es haber sostenido en el tiempo una vocación, una ética profesional y la convicción profunda de que la ingeniería es un servicio al bien común”, señaló.
Ingenieros reconocidos
En esta oportunidad fueron reconocidos como Socios Vitalicios:
- Marcos Concha Valencia, ingeniero naval.
- Antonio Alberto Dourthe Castrillón, ingeniero civil.
- Camilo Adrián Gálvez Parker, ingeniero en Defensa.
- Enrique Alfredo León Pagano, ingeniero eléctrico.
- Guillermo Arturo Ibarra Munizaga, ingeniero civil.
Cada uno de ellos representa especialidades clave para el país —infraestructura, transporte, energía, defensa, logística y desarrollo productivo— y una trayectoria marcada por el rigor técnico, la responsabilidad social y la permanente vinculación con el Colegio.
Voces de una trayectoria
Durante la jornada, algunos de los ingenieros reconocidos compartieron reflexiones personales sobre el significado de este hito.
Para Antonio Alberto Dourthe Castrillón, ingeniero civil formado en la Universidad de Chile y dedicado por décadas al transporte urbano, ferroviario y la logística, el reconocimiento: “muestra consistencia: muchos años vinculados al Colegio, promoviendo una ingeniería más cercana a las personas y orientada al beneficio del país”.
Por su parte, Enrique Alfredo León Pagano, ingeniero eléctrico con cerca de 30 años de trayectoria en el sector de las telecomunicaciones, señaló que: “este reconocimiento es un honor que entregan los pares, después de muchos años de experiencia, y es también un incentivo para seguir avanzando”.
Desde el ámbito de la infraestructura y la academia, Guillermo Arturo Ibarra Munizaga, ingeniero civil de la Universidad de Concepción, destacó el valor de detenerse a mirar el camino recorrido: “Este reconocimiento impacta, porque uno no se da cuenta de cuántos años de trayectoria lleva en la ingeniería hasta que se detiene a mirar hacia atrás”.
En tanto, Camilo Adrián Gálvez Parker, ingeniero en Defensa con una extensa carrera en el Ejército de Chile y experiencia internacional, subrayó el sentido profundo de la profesión: “Este reconocimiento no es solo a la labor cumplida, sino a la ingeniería misma: a entender que los números hablan y que llevarlos a la práctica, con racionalidad, es lo verdaderamente importante”.
Una vida de servicio
El espíritu de la ceremonia fue reforzado por las palabras del vicepresidente del Colegio, Sergio Contreras, quien destacó que la permanencia activa de estos ingenieros en la institución da cuenta de una dedicación gremial que va más allá del ejercicio profesional, reflejando una profunda vocación por aportar a la sociedad: «su trabajo ha conformado una fina red de aporte al país, muchas veces silenciosa, pero fundamental, en disciplinas tan diversas como la ingeniería civil, eléctrica, naval y de defensa, todas esenciales para el desarrollo de Chile.
La ceremonia concluyó con un llamado a seguir contando con la experiencia, el consejo y la memoria institucional de los Socios Vitalicios, reafirmando que la ingeniería no solo construye obras y sistemas, sino también comunidad, ética y futuro.










